Aprendiendo de los errores

Siéntete orgulloso de lo que haces, incluso de tus errores. Tener errores significa que lo estás intentando.

“Siéntete orgulloso de lo que haces, incluso de tus errores. Tener errores significa que lo estás intentando”

El mes de mayo ha sido intenso y es un buen momento para hacer balance. Han sido cuatro marchas cicloturistas: Ruta de los castillos, memorial Mariano Rojas, Sierras de Moratalla y Tour del Juguete. Partiendo de la premisa de que el objetivo principal era disfrutar del cicloturismo, la experiencia ha sido increíble y me siento satisfecho. Además, participar en marchas cicloturistas aporta una experiencia que no puede obtenerse de otro modo, sin duda la mejor escuela y donde realmente aprendes de tus propios errores.

¿He mejorado con respecto al año pasado?

Tomando como referencia la única marcha que hice el año pasado y que he repetido este (la Ruta de los Castillos), el año pasado completé unos 150 Km y un ascenso acumulado de 2400 metros en 6:37 horas, y este año, 160 km y un ascenso de 2660 metros en 5:49 horas; más distancia y más dureza en casi una hora menos. Puedo afirmar que he mejorado, pero también he sufrido mucho, porque el ritmo ha sido siempre superior al que debería haber llevado en casi todas ellas.

Detectando problemas y posibles soluciones

Al margen de la mejora personal que pueda haber experimentado, he sufrido calambres y en ocasiones, me he sentido completamente falto de energía, sin llegar a sentir el temido mazazo, ni la pájara. Los calambres suelen hacer aparición por diversos motivos, entre ellos, por pérdida de sales por deshidratación, y por la acumulación de ácido láctico (hay opiniones contrarias a esta teoría) que se produce al mantener una intensidad superior a la realmente se puede mantener. Solución: en la última marcha, puse especial atención a la reposición de sales y aunque sentí sensaciones previas a la aparición de los calambres, no los sufrí.

En las dos ocasiones en las que me he sentido sin energía para continuar, he descuidado la alimentación. Casi siempre se produce el mismo patrón: te sientes bien y el entusiasmo por mantener el ritmo del pelotón hace que descuides la alimentación hasta que es demasiado tarde. Solución: en la última marcha puse más atención en la ingesta de hidratos de carbono, entre 60 y 80 gramos por hora.

Pero si he aprendido algo realmente importante a lo largo de estos casi 600 kilómetros, es que la alimentación y la hidratación no van a cubrir mis necesidades energéticas ni fisiológicas, si me exijo unos niveles de intensidad que mi cuerpo no puede mantener. Es así de simple y sencillo, aunque el entusiasmo nos nuble la vista. Muchos de los ciclistas que terminan en las primeras posiciones de estas marchas, adolecerían de este tipo de problemas (calambres y pájaras), si mantuvieran un nivel de exigencia similar respecto a su preparación (por ejemplo, intentado llevar el ritmo de ciclistas profesionales).

Planificando el futuro

No quiero parecer dramático, si no realista al afirmar que en lo que respecta a este año, el ritmo alcanzado en el Tour del Juguete es lo máximo a lo que puedo aspirar en este tipo de marchas: una media de 2,7 vatios por kilogramo (posición 231 de 700, 27,38 de velocidad media, 5:01 horas para 136km y un ascenso de 2719 km). Y ahora, a planificar y a trabajar para el año 2014 mientras me divierto lo que queda de este.

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